LA QUINTA RUEDA

Revista, de carácter mensual,  publicada bajo el alero de la Editora Nacional Quimantú. Sólo se alcanzaron a publicar 11 ejemplares  entre Octubre de 1972 y  agosto de  1973.

Descripción

Quinta Rueda fue una revista cultural que surgió como uno de los tantos proyectos literarios de la Editora Nacional Quimantú, pero con el claro objetivo de abordar temas contingentes sobre cultura que reflejarán, heterogéneamente, los variados aspectos y dimensiones de la realidad social chilena de la época.

El desafío era crear una revista que se convirtiera en una real alterativa de discusión, abierta y espontánea, que también ofreciera la oportunidad de acceso a quienes tuvieran algo que entregar al diagnostico y desarrollo de la realidad cultural, aceptando los más variados puntos de vista, siempre y cuando se debatiera sobre lo nacional. “En este plano, la nuestra fue una posición de principios: nacer con lo nuestro. Para nosotros, la cultura, no comienza en Londres, París o Nueva York. Debemos reflejar en primer término la realidad chilena, luego la latinoamericana y sólo después las grandes metrópolis. Pretender el orden inverso no es más ni menos que subordinarse una vez más a los  mecanismos de la dependencia cultural” (Quinta Rueda, (2) noviembre 1972).

Los fundamentos de la revista se dejaban entrever incluso en su título, alusivo e irónico, buscaba representar una crítica abierta al Gobierno de Salvador Allende y  algunos sectores sociales por su falta de atención al compromiso con la cultura nacional como si esta fuera la “quinta rueda del carro”, un atrevimiento “descortés” para el contexto social y político.

Las temáticas que abordaba la revista iban desde música, teatro, cine, literatura, sexo, comics, actividades culturales, educación y patrimonio, principalmente. Lo que reflejó la amplitud de la noción de cultura que tenían tanto sus editores como Quimantú.

El equipo gestor abogaba por una autoproclamada “revolución cultural”, donde la revista sería una herramienta fundamental de difusión y protesta, ya que “la revolución cultural es la condición necesaria de todo proceso que se encamina hacia el socialismo, sin la cual el advenimiento de éste es imposible” (“Para comenzar a hablar”, La Quinta Rueda, (2): 8 y 9, noviembre, 1972).

El formato de la revista se mantendría prácticamente con la misma estructura en todos sus números mensuales: no pasaba de las veinticinco páginas, las cuales estaban compuestas por artículos, reportajes y entrevistas. Donde, la mayor parte del tiempo, la  pagina inicial estaría destinada a breves noticias sobre variados temas culturales: concursos literarios, visitas de artistas, pequeños reportajes a autores nacionales, reseñas de libros, comentarios de cine, arte y literatura; como también publicidad de distintas editoriales y propaganda a libros nacionales e internacionales, preferentemente títulos cubanos o provenientes de la Unión Soviética.

“La Quinta Rueda no olvidó nunca su principal objetivo: recalcar y señalar la falta de política cultural orgánica. Sin embrago, hasta la sexta edición no observaron mayores cambios en las iniciativas de gobierno. Su opinión, entonces, fue muy crítica: pasaron siete meses y la situación sigue igual. Existen variadas expresiones de acción cultural popular desencadenadas por el proceso, pero no se vislumbra aún su coordinación y estímulo global” (Memoria Chilena, Portal de la Cultura de Chile)

La última publicación de Quinta Rueda fue en agosto de 1973, ya que en septiembre de ese año la editorial Quimantú fue clausurada, desapareciendo todas las revistas bajo su alero.

Editor a cargo

Existió un consejo de redacción  compuesto por los gestores de la revista, el cual pasó a ser el “editor”.El periodista y crítico Hans Ehrmann quien asumió como director de la revista, el escritor Antonio Skármeta y los críticos Mario Salazar y Carlos Maldonado eran quienes conformaban este consejo de redacción haciéndose cargo, en conjunto, del pensamiento y las decisiones editoriales. En el numero 6, de mayo de 1973, Mario Salazar fue remplazado por Alfonzo Calderón.

Equipo periodístico

No existía un equipo periodístico fijo o estable. El consejo de redacción cumplía la función tanto de “editor” como de “equipo periodístico”. Durante las once ediciones de la revista, colaboraron con sus artículos y reportajes, variados intelectuales de las distintas áreas del quehacer cultural de la época como Jorge Díaz, José Donoso, Carlos Droguett, Manuel Rojas, Víctor Jara, Miguel Littin, Volodia Teitelboim, Pablo Neruda, Raúl Ruiz, Alfonzo Calderón, Patricio Guzmán, Ariel Dorfman, José Rodríguez Elizondo, Poli Delano  entre otros. Este formato respondía a uno de los objetivos de la revista, el cual pretendía apuntar a la cultura desde las más variadas miradas y opiniones, siempre estableciendo debate y crítica.

Reportajes destacados

  • ¿DONDE ESTA LA POLITICA?

Carlos Maldonado, revista La Quinta Rueda,  número 1, octubre 1972.

Plasma de forma crítica, aguda y atrevida el espíritu fundamental de la revista: el gobierno y su compromiso con las politicas culturales.

Se convierte en un reportaje icono y fundamental  ya que, a través de éste, el consejo de redacción define y limita la línea editorial de la revista como una especie de “declaración de principios” que guiarán los siguientes diez números: se confirma la necesidad de una política cultural, precisando cual debía ser la tarea del gobierno.

El reportaje comienza: “Una política cultural no es, como creen algunos, una cosa tan simple como suculentas subvenciones para conjuntos artísticos o una severa reglamentación de cómo, cuándo o dónde debe desplegarse la vida cultural. Implica harto más complejo e importante que, por cierto, no existió bajo los gobiernos de Alessandri o Frei. Salvo algunos bien intencionados saludos a la bandera, tampoco existe bajo la Unidad Popular. Estudios hay, con sus conclusiones, registradas en los documentos del caso; pero hasta el momento sirven como registro de lo que no se ha hecho

Esto es grave.

Dentro de las concepciones de gobiernos anteriores, el problema de la cultura habría sido como esos  ramos optativos que la universidad ofrece en algunas carreras. Para la Unidad Popular la situación es distinta. Es un problema que no puede eludir y que debe desarrollarse paralelamente a sus trabajos en otros frentes.

La labor que corresponde al momento actual es muy diferente. Ya no se puede sostener la tradicional ecuación de “cultura= artes” como una dádiva que los intelectuales y artistas reparten con mayor o menor generosidad. Y tampoco  -sin desconocer la profunda importancia de su labor- que sean solamente ellos quienes determinen una política cultural.

No hay modelos cuyo calco nos pueda aportar soluciones. Hasta ahora hemos vivido un constante fenómeno de dependencia y no se trata de imitar modelos de los países de Europa socialista, Cuba o China .Hay que hallar los caminos que correspondan a nuestra realidad. Es una búsqueda que habrá que emprender  a todos los nivele. Intentar una contribución en este plano es uno de los objetivos fundamentales de esta revista, con miras de que sirva de lugar de discusión y polémica de variados puntos de vista.

Mucho se habla actualmente de la cultura, pero es un tema que aparentemente no logre inquietar al gobierno ni a los partidos políticos. Para ellos la cultura parece ser como la quinta rueda del coche y al parecer no hay conciencia de que lo anterior refleja una carencia en la batalla ideológica. De nada sirve hablar de prioridades, frente a las cuáles los problemas de la cultura tendrán que esperar su turno. Con ese criterio sólo se van sembrando serias dificultades y desniveles para el futuro.”

  • La Tierra Prometida

Andrés Racz, revista La Quinta Rueda, número 2, noviembre 1972.

El reportaje trata sobre la realización de “La Tierra Prometida”, una de las películas menos conocidas, en Chile, de Miguel Littin. Lo interesante de este reportaje es que está escrito por un estudiante chileno, de veinticuatro años, egresado de cine de la universidad de Columbia, quien trabajó como asistente de dirección en la película.

Narra el contexto y la situación histórica que inspiró a Littin, como también da a conocer algunas secuencias del guión y los apuntes de filmación del director, material totalmente inédito.

-“Los años treinta. Convulsivos en el siglo. Años caóticos, años de crisis impredecibles. La económica capitalista herida después del gran desastre de 1929. Años de guerra, de revolución y muerte, premonitora de una muerte más grande aún, La Segunda Guerra Mundial. Años de pobreza, de miseria y vagancia en busca de nuevas fuentes de trabajo. Años agitados y efervescentes de cambio. Años frustrados.

En 1934, en el sur del país, se produce un gran levantamiento campesino. En el valle de Ranquil, una comunidad formada en su mayor parte por ex cesantes de la crisis salitrera, entra en choque con los latifundistas y comerciantes del pueblo vecino, y una verdadera guerra comienza. Al cabo de unos días de lucha, los latifundistas piden ayuda a Santiago y es enviado al lugar el Ejército para solucionar el conflicto. Con esto, una de las masacres más grandes que registra la lucha social en Chile es llevada a cabo.

Son estos tiempos y algunos de estos hechos los que construyen el contexto histórico del film. Si bien éste no se plantea como una reconstrucción naturalista de la época, ésta sirve de puntal que da sentido y base a los sucesos narrados. Como los hechos que acontecen están relatados en la forma de una leyenda popular chilena éstos trascienden la mera referencia histórica para operar más bien en lo que se puede llamar el subconsciente histórico y cultural de un nación. Es a través de la leyenda, de la poesía popular, del mito, que se va desenvolviendo la historia de un grupo de cesantes en busca de la tierra prometida, de su encuentro, del desarrollo como comunidad organizada y del despertar de su conciencia política.

La Tierra Prometida, Miguel Littin no elaboró un guión técnico, detallando escenas, diálogos y posiciones de cámara. Escribió un cuento de 31 carillas, en que narra y ambienta la historia.”

En relación a los apuntes del film: “ Y aquel día pasamos más de seis horas metidos en el agua entre la niebla y con un frío de las mil putas y claro en junio, julio y agosto se cortaron los puentes y los caminos se convirtieron en ríos y Marcelo Gaete decía que era como en los relatos de García Márquez, uno veía pasar las vacas con el agua al cuello camino abajo y también terneros ahogados y perros que se iban pudriendo poco a poco y nosotros aislados en aquella casa que se la llevaba el viento y también con el barro más arriba de la rodilla y a la orden de acción el único que se sujetaba en el caballo era Nelson Villagra y los demás al suelo con caballo y todo y la cara de Marcelo y Marcial enredados en la manta con el caballo encima y todos nosotros corriendo sin poder movernos por el barro…Y ahí metido en el barro con todos los campesinos más enojados que un quique, con la lluvia y  sin poder filmar  uno piensa en los críticos que después tienen los perlas la desvergüenza de opinar, calificar, clasificar como si uno estuviera haciendo solamente cine, no señor nosotros hacemos historia, frase pal mármol y sonrisa de los periodistas alemanes que nos entrevistan en el famoso valle que se nos derrumbo tres veces con la lluvia y también coordinar los movimientos del avión…”

  • Caszely Rock

Luis Domínguez, revista La Quinta Rueda, número 7,  junio 1973.

Entrevista al ídolo futbolístico Carlos Caszely. Lo  curioso de esta entrevista es que inserta al mundo deportivo como un actor, importante y legitimo, en el debate crítico cultural y social que se pretende instalar la revista.

Es entretenido leer a Caszely explayándose, con propiedad y dominio, sobre fútbol, política y cultura.

“Carlos Caszely siente que la educación física y el deporte son una posibilidad de acción solidaria. Ve un contrapunto de solidaridad, cuando ésta aparece quebrada entre los mismos obreros. Y no es extraño que su madurez de futbolista haya sobrevenido en Colo Colo, un equipo popular que ha conseguido la solidaridad más completa en el juego; por eso la madurez de Caszely futbolista coincide con la de Messen, Velíz, Ahumada, Galindo, Herrera, Gonzales…y el rejuvenecimiento de “Chamaco” Valdés.

-Y te han atacado por tus ideas políticas

-Yo no soy político, como algunos lo quieren ver; soy deportista y quiero ser profesor de educación física, pero tengo derecho a pensar y tener ideas, y estoy por los que me representan. Pero los periodistas no hablan del deporte o la cultura, sino cuando sucede algo muy grande.

-¿La toma de conciencia política por parte de los futbolistas es general o el suyo simplemente es un caso de excepción?

-Yo debo ser uno de los pocos jugadores de fútbol de tendencia izquierdista. Hay muchas cosas que pasan en sentido contrario; buena plata, viajes, hoteles de primera categoría, fotografías en las primeras páginas de los diarios. El futbolista vive en un pedestal. A todos les inculcan que hay que vivir el presente pero yo pienso en proyección futura y eso es lo que trato de hacer entender a los demás.

-¿No existe contradicción entre su toma de conciencia y esos privilegios de que gozan los futbolistas profesionales?

-Las acepto teniendo en cuenta que el jugador profesional tiene sólo diez o doce años de actividad plena. En ese lapso tiene que ahorrar. Lo que me molesta es que obtenga prebendas. Por ejemplo, adquirir algún artículo de primera necesidad cuando escasea. Eso está mal. Pienso que el gobierno de Salvador Allende superó ya varias etapas difíciles, pero la actual es la más compleja de todas. Sin embrago confió en que se hallará el camino  y se va a llegar al socialismo total.

-¿Qué reacción produce en la gente sus confesadas inclinaciones políticas?

-Como nunca me preocupe de ocultarlas a veces me gritan cosas. Casi siempre en la calle, mientras manejo mi automóvil –un Fiat 125-. Entonces detengo la marcha del vehículo, me bajo y polemizo con ellos. Siempre trato de establecer las diferencias de este Chile y el de tres años atrás.

December 6, 2009. Uncategorized.

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