Enfoque

La revista de cine chileno e internacional Enfoque empezó en la primavera de 1983 y terminó en 1991. En sus comienzos estuvo a cargo de José Leal, pero, más tarde, quedaría como directora y representante legal Constanza Johnson hasta el término de sus ediciones. En total fueron diecisiete ediciones y quedó un número dieciocho que tenía de portada la película Thelma y Louise que nunca vio la luz.

Por Francisca Julve



En la revista escribieron los mejores representantes de la crítica especializada de cine en Chile, tanto como sus directores, José Román, Héctor Soto, René Naranjo, Alberto Fuguet, Víctor Briceño y Andrés Salfate.

Su público objetivo eran los cinéfilos, es decir, personas conocedoras o fanáticas del cine. Según uno de sus colaboradores, Daniel Olave, no les importaba de poner en portada las películas más taquilleras, sino aquellas que en el equipo se considerasen buenas y que merecían una crítica o una reseña a la altura de su calidad.

La periodicidad de la revista era poca, salían dos o tres números al año; todos ellos de un mínimo de ochenta páginas. La crítica era más bien reposada, pues no coincidía en tiempos con el fervor de los estrenos.

Al final de la edición el equipo generaba un ranking de las películas, en el cual ponían nota. Estas calificaciones iban desde cinco (“Sobresaliente”) hasta un duro cero (Sin valor) y cada integrante ponía una nota. Generalmente había nivel de acuerdo, variaban en un corto rango de calificación. Por ejemplo, en el quinto número de la revista la mejor película, según los críticos fue “Los amantes de María”, de A. Konchalovsky. Y la peor película fue “Gorky Park” de M. Apted.

De acuerdo a Daniel Olave el número que más vendido de la revista Enfoque fue el que tenía de portada a los protagonistas de la película “When Harry meet Sally” (Cuando Harry conoce a Sally). La portada era a colores y coincidía con el estreno de la película. Por otro9 lado el número menos vendido fue uno que traía en portada a Clint Eastwood con una de sus películas más desconocida: Bird. La portada era oscura y en blanco y negro.

Secciones

La revista partía con la sección kardex; que llevaba este nombre por los organizadores de archivos. A continuación había una sección dedicada al cine chileno, que en la época era poco el que se producía. Le seguía la sección de cine latinoamericano, temas, el cine visto por, estudios, guía de videos, agregados, críticas, lecturas y finalmente, las calificaciones de las películas.

Reportaje

Reportaje.

Cine y videoarte

Los puntos de encuentro y los puntos de fuga

según Jean Paul Fargier

Los planteamientos que Jean-Paul Fargier

formuló a Enfoque en la entrevista concedida

durante el desarrollo del Quinto Encuentro Franco

Chileno de Video-Arte envuelven un esfuerzo

interesante por delimitar campos de acción. La

superposición de soberanías entre el cine, la

televisión y el video-arte puede dar lugar a

transferencias enriquecedoras, pero lo cierto es que

ha abierto un espacio demasiado amplio de

impunidades. En la medida en que Fargier entrega

elementos de juicio que son valiosos para deslindar

los dominios del video-arte, sus enunciados servirán

no sólo para prevenir confusiones sino también para

percibir líneas certeras de desarrollo de un trabajo

que por momentos se ha debatido entre la pedantería

y la desorientación. Sirva de consuelo que esos

extravíos no solo han caracterizado al incipiente

video-arte chileno sino además al que se cultiva en

muchos otros países, partiendo por la misma

Francia.

Si bien es probable que la proposición de

Fargier restrinja de manera drástica el horizonte

vocacional del video-arte, alejándolo del campo de

interés de muchos hombres de cine, sus

observaciones no necesariamente debieran ser

recibidas con desconsuelo por la colonia cinéfila.

Las depuraciones también son necesarias y las

depuraciones tempranas suelen ser menos dolorosas

que las tardías. Posiblemente este es el caso.

No obstante haber puesto su pluma y su

espada al servicio del arte del video, Fargier

mantiene una zona de su sensibilidad ligada al cine

que reacciona en forma apasionada frente a las

películas de Welles, Pasolini, Cimino, Wenders o

Eric Rohmer. Sus debilidades por Godard -hombre

del cine y del video, por lo demás- son también

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manifiestas. Aparte de escribir un ensayo sobre su

obra, suele invocar su nombre con regularidad cada

dos minutos durante el curso de la conversación.

Es explicable que así sea. Fargier comenzó a

escribir sobre cine en los días de Mayo del 68, que

el autor de Sin aliento arengó con vehemencia

incendiaria y fundacional. Por entonces su trinchera

fue Cinéthique, una revista de cine decididamente

ideologizada que en su momento dirigió su artillería

en contra de Cahiers du cinéma a raíz de

desentendimientos cuyos matices el tiempo se

encargó de borrar . El tiempo también hizo que

Fargier transfiriera del cine al video el foco de su

trabajo como crítico y que se fuera acercando al

equipo de la revistaque antes combatió. En la

actualidad sus artículos aparecen regularmente en

los Cahiers y en otras publicaciones especializadas.

Además de crítico y profesor del

Departamento de Cine de la Universidad de París

VIII, Fargier tiene una abundante producción como

videoasta (sic). Algunos de sus trabajos fueron

presentados en el Quinto Encuentro de Video y

permitieron dimensionar el alcance de sus

puntualizaciones teóricas.

Jean-Paul Fargier nació en 1944 y las

impresiones que recogió durante su permanencia en

Chile quedaron consignadas en un artículo

publicado en la edición de enero último de Cahiers

du cinéma, en el cual destacó los trabajos de

Gonzalo Justiniano, Claudio di Girolamo, Magali

Meneses, Diamela Eltit y Lotti Rosenfeld, Juan E.

Forch, Sandra Quilaqueo y Tatiana Gaviola, entre

otros.

H.S.

(Héctor Soto)

Crítica

Crítica

Amistad, sexo, amor o soledad

Rob reiner, cineasta que gusta de poner en crisis los intercambios de experiencias entre las personas, realiza aquí su trabajo más formal con respecto al recuerdo como instrumento de balance, la madurez y el amor. Si bien en Cuenta conmigo acentuó ingrávidamente el peso de la película en los simpáticos adolescentes, en Cuando Harry conoció a Sally, vierte toda la estructura fílmica en la expresión verbal de los personajes. Desde este punto de vista, el filme puede resultar un tanto aletargado en cuanto lo verbal se vuelve a veces verborrea. Algún sector del público seguramente se molestará por la marejada de diálogos que repleta, pero más que nada, se debe al fuerte contraste en relación a las acostumbradas películas de estructura postmoderna y sus tormentosos ritmos de video-clip.

December 7, 2009. Uncategorized.

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