Ritmo

“Ritmo de la juventud” era el nombre oficial de esta revista chilena. El primer número salió a la luz el 9 de septiembre de 1965 y, el último, en 1975. Fue publicada en Santiago por Editorial Lord Cochrane, de forma semanal y circularon 503 ejemplares.

Descripción

El período en que se ubica tiene una marcada efervescencia social detonada por los distintos procesos sociopolíticos que ocurrían tanto en Chile y el resto del mundo. Sucesos que trajeron nuevas modas: las faldas más cortas; la música no continuaba con  las tertulias de tango o bolero. Había aparecido una actitud desafiante en los adolescentes y las “lolas” eran más desinhibidas en las temáticas sexuales y como los periodistas que cubrían estos temas eran personas mayores -la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile llevaba muy poco tiempo- este nuevo protagonismo juvenil resultaba molesto para la forma tradicional de cómo hacían el trabajo.

Por ello, Alberto Vivanco, su creador, para conectarse con este nuevo perfil de jóvenes pensó en un medio capaz de comunicarse con éstos, sin prejuicios  hacia ellos. Además, para Vivanco, “Ritmo” no podía hacerse con profesionales, sino con personas que tuvieran el mismo código en común. Él menciona en el sitio web http://www.ergocomics.cl/, con estas palabras, el nacimiento de aquel semenario: “La revista Ritmo (con mi gato Yoyo incluido ), después de ser rechazada por todas las grandes editoriales y con la opinión desfavorable de todos los profesionales célebres de la época, fue acogida por la pequeña Editorial Lord Cochrane, situada en esa popular calle y que sólo se dedicaba a imprimir las cajas de Rinso, todo propiedad de El Mercurio”. Añade que “por precaución decidí salir con 32 páginas y sin portada adicional. Sólo ocho de estas páginas eran a dos colores (rojo anaranjado y negro). Esto reducía mucho los costos de producción y permitía vender el ejemplar a un precio asequible para los jóvenes. Pero muy pronto ese temor desapareció y consentí en agregarle tapas gruesas a todo color, mas páginas interiores y un afiche en el centro. Los lectores pagaron gustosos estos nuevos costos de producción”.

Con la publicación en marcha, desde entonces una de sus principales tareas la sostuvo en el apoyo a la “Nueva Ola” -con artistas como Cecilia, Buddy Richard, José Alfredo Fuentes, Los Hermanos Zabaleta, Luz Eliana, Luis Dimas, Larry Wilson, Marisa y Peter Rock- hito que permitió alcanzar altos niveles de éxito a lo largo de los años.

Pero no sólo cantantes chilenos se encontraban en las páginas de “Ritmo”; también era común leer reportajes de famosos artistas internacionales. Elvis Presley, Frank Sinatra, Paul Anka, Neil Sedaka, Sandro, Joan Manuel Serrat, Tom Jones y Raphael hacían delirar a las fieles lectoras adolescentes.

El interior de sus páginas contó con una singular mascota: “Yoyo”, un gato negro, de ojos inmensos que no se sacaba nunca la bufanda sin importar los grados de calor. Enseñaba una nariz roja junto con una sonrisa de oreja a oreja, patillas y orejas puntiagudas.

De sus secciones destacan las cartas de los lectores que respondía María Pilar Larraín, su directora, el concurso “Miss Ritmo” respaldado por una empresa de cosmetología, cuyo premio final era un viaje a Los Ángeles, entre otros regalos.

Complementaban el resto de la revista los reportajes, las informaciones de festivales o internacionales; los típicos consejos de belleza para los muchachas; un ranking musical con las canciones más pedidas en las radios. Y acordes de música para los interesados en aprender a tocar la guitarra compuestos por Alicia Puccio.

En sus páginas fue común ver copuchas de artistas nacionales o extranjeros, incluso no faltaba la pregunta si tenían comprometido el corazón. Al final sus portadas terminaban como tapas de cuaderno o pósters porque el delirio hacia los ídolos era enorme.

Editor a cargo

La directora de la revista fue María Pilar Larraín. Aparte de ser periodista, era compositora y cantante. Tuvo un programa de radio, llamado “Los amigos de María Pilar”, el cual se parecía a la mismísima “Ritmo”.

Equipo periodístico

  • Directora: María Pilar Larraín.
  • Arte y diagramación: Luz María Vargas.
  • Escribían: Luz María Vargas, Alex Fiori, Manolo Olalquiaga, León Canales, Silvia León, María Yolanda González, “La Mano Negra”, “El Intocable”.
  • Corresponsales en el extranjero: Ian Bó, Astrid Tait, Bill Brownell, Raúl Álvarez, Luis Fuenzalida.
  • Fotógrafos: Fernando Pavez, Héctor Iturrieta.
  • Secretarias: Hilda López, María Eugenia Vera.
  • Relaciones Públicas: Eugenio Salinas.
  • Representante Legal: Carlos Fernández.
  • Editores: Lord Cochrane S.A.

Reportajes destacados

  • “Tom Jones y Engelbert Humperdinck: antes de la fama, un largo y difícil camino”*

    1970

Los dos cantantes pasaron duros aprietos para triunfar

Cuando Engelbert Humperdinck conquistó su primer éxito con “Release Me”, compró unas cuantas cosas para su esposa y sus hijos, mejoró su vestuario y compró una casa para sus padres. Hizo esto mucho antes de cambiarse del viejo y horrible departamento que ocupaba con su mujer y sus hijos.

Cuando Tom Jones obtuvo sus primeros éxitos como cantante, lo primero que hizo fue liberar a su padre, Thomas Woodward, de su duro trabajo de minero que por 40 años había sido el sustento de su familia. Tom convirtió a su padre en un caballero y le compró una nueva casa cerca de Londres para estar más cerca de él.

Tanto Engelbert Humperdinck como Tom Jones provienen de modestas familias de escasos recursos económicos, sin embargo, supieron elevarse, gracias a su esfuerzo y tenacidad al primer plano de la popularidad internacional. Por eso, lo primero que hicieron ambos cantantes cuando comenzaron a ganar dinero a manos llenas, fue compartirlo con sus padres y eso es algo que no todos hacen.

Tanto los padres de Engelbert, Mervyn y Olive Dorsey, como los padres de Tom, Freda y Thomas Woodward, están orgullosos de que sus hijos sean famosos y de que no se hayan olvidado de ellos.

Extraña similitud

Entre la vida de Tom Jones y la vida de Engelbert Humperdinck existe una extraña similitud. Ambos artistas estaban casados y tenían un hijo cuando la suerte empezó a sonreírles. Y la suerte cambió cuando el joven compositor, Gordon Mills se convirtió en representante de ambos cantantes.

Tom Jones había sido fabricante de guantes, maquinista, obrero de la construcción, molinero, vendedor puerta a puerta de enceradoras y boxeador aficionado, cuando conoció a Gordon Mills en 1965. Fue él quien convenció a Tom que abandonara su trabajo y se dedicara por entero al canto. Unos meses después, bajo la dirección de Gordon Mills, Tom grabó “Es lo usual”, un tema que se convirtió en el primer éxito de su fabulosa carrera.

Al igual que Tom Jones, Engelbert Humperdinck llevaba también una existencia muy difícil antes de conocer a Gordon Mills. Pasaban por duros aprietos económicos, al extremo que el matrimonio Humperdinck se vio obligado a gastar solamente 40 centavos diarios para vivir. Para economizar, Engelbert y su esposa Patricia tomaban píldoras somníferas y dormían hasta muy tarde, de este modo, se ahorraban el desayuno y el almuerzo. La única comida del día era la cena, que Patricia preparaba, generalmente, con los alimentos más baratos. Pero eso no es todo. Muchas veces, para cumplir sus escasos compromisos artísticos, Engelbert tuvo que “hacer dedo” en medio de una lluvia inclemente, para llegar a su destino.

Felizmente, todo eso cambió cuando grabó “Release Me”, su primer éxito internacional.

Tres felices millonarios

Ahora, a unos años de distancia de esos ingratos momentos, Tom Jones, Engelbert Humperdinck y Gordon Mills, que tienen aproximadamente, la misma edad, son tres felices millonarios y sus cuantiosas fortunas aumentan constantemente.

Los tres han formado la “Management Agency and Music”, una poderosa compañía cuyas acciones son transadas en la Bolsa de Londres. La inversión de Tom en esta compañía es de 3,6 millones de dólares, mientras que los intereses de Gordon Mills y Engelbert Humperdinck ascienden a 3,4 y 3 millones, respectivamente.

* Extracto.

  • “Estoy triunfando en México (confiesa jubiloso el Pollo)”

Lo rebautizaron como “Pollo” en el programa de TV de mayor audiencia nacional: le tiraron un balde de agua fría en señal de bautizo.

Por Manolo Olalquiaga. 1970.

“Estoy contento y confiado. Las cosas me están resultando mejor de lo que yo soñé”.

Cuando José Alfredo Fuentes partió a México llevaba la secreta ilusión de triunfar plenamente en tierra azteca. Pocos días antes de partir me había comentado que “siempre era difícil recomenzar un trabajo, pero que él tenía absoluta fe en sus posibilidades” y afortunadamente ese anhelo se ha visto recompensado con laureles y triunfos que lo van acercando rápidamente a la meta que se propuso. Tanto es así que los propietarios de las conocidas boites “La Fuente” (donde ha estado triunfando Yaco Monti) y “El Dorado”, se pelean el contrato del popular Pollo -apelativo con que también lo conocen ahora en México-.

Rebautizo

Los diarios mexicanos que tenemos en nuestro poder indican que la llegada del Pollo a Ciudad de México fue de antología. Una legión de admiradoras del “plumífero”, esperaban su llegada con grandes y llamativos lienzos y los pedidos de autógrafos llovieron desde el momento mismo que pisó la losa del aeropuerto internacional de la capital mexicana.

Su debut, tal como lo informamos oportunamente, lo hizo en el programa que tiene la primera sintonía televisiva mexicana, con veinte millones de telespectadores, “Siempre en domingo” que anima el periodista Raúl Velasco.

Esta tarde cantó “La voz del silencio” donde reveló un gran sentido de escena e inmejorable voz; “Mi bombo y mi chin chin” donde bailó en el escenario y cuando cantaba “Que bien me olvidas”, una viejita de la platea saltó para darle un cariñoso beso en la mejilla.

Por si todo esto fuera poco, “Que bien me olvidas” (del binomio chileno Juan Carlos-Juan Carlos Gil) está entre los diez discos más programados por las emisoras mexicanas y según los últimos informes llegados a nuestra redacción, el tema que lo llevó a la popularidad en ese país ocupa esta semana el tercer puesto de ventas de toda la RCA mexicana.

Mayor internacionalización

El Pollo salió de Chile dispuesto a trabajar a conciencia en México. Iba con el propósito de sacrificarse un largo tiempo hasta que le descubrieran su talento. Pero como parece que el Pollo nació parado, el día que grabó el poema de Óscar Castro -con música de Ariel Arancibia- “Para que no me olvides” (como lo informamos anteriormente) lo estaban viendo los directores artísticos de la RCA española y del área centroamericana. Oírlo y quedar fascinados con el magnetismo de su voz fue todo uno.

De inmediato le ofrecieron contratos para Europa y Centroamérica, los que debe haber firmado en estos días. Por de pronto, sus discos comenzarán a ser distribuidos en la Madre Patria a fines de mes, con lo que piensan darlo a conocer antes de lanzarlo personalmente en esos países.

A la primera frase del Pollo y que sirve de título a esta crónica, nosotros debemos agregar: “Está triunfando en México… ¡y lo hará en todo el mundo…!”.

December 7, 2009. Uncategorized.

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