Súper Rock

Publicada en Santiago por Revista VEA. 

La primera edición fue un experimento que circuló en octubre de 1986, junto a la revista, y que luego se publicó semanalmente hasta febrero de 1988.

En total se editaron 60 ejemplares, con un valor de $100 en sus inicios.

Descripción:

Super Rock era el nombre de una sección de Revista VEA, que consistía en una o dos páginas dedicadas a comentar música juvenil en inglés y que se convirtió en un medio separado de ésta cuando su director, el periodista Darío Rojas Morales, se dio cuenta de que el pop chileno y el rock latino estaban surgiendo y teniendo cada vez más éxito.

Sergio Ainzúa, editor de la revista, señala que “en la editorial observamos que el fenómeno del rock latino, que se desencadenó en los ’80, era tan formidable que no era suficiente dedicarle sólo unas páginas de VEA, sino que bien merecía una nueva revista. Por lo demás, la línea editorial de VEA impedía darle más cobertura, ya que ésta estaba dedicada al espectáculo en general”.

Además, explica que este estilo de música “fue un fenómeno, pero a la vez, un medio para una juventud deseosa de expresarse y de encontrar nichos de identidad, rebelión y protesta, aunque en estos últimos fuera sólo en ‘la medida de lo posible'”.

Eduardo Sepúlveda, el único periodista que integró el equipo durante toda la corta vida de Super Rock, asegura que “a la empresa lo que le interesaba era ganar dinero como fuera y descubrieron que podían hacer una revista de bajo costo, con la que podían vender mucho y conseguir una rentabilidad alta, y lo lograron, porque descubrieron que usando determinadas claves con los jóvenes, se podía vender mucho, y aparte llenaron un espacio, porque no habían publicaciones paralelas que significaran un grado de competencia. La revista no tenía ningún propósito cultural, ninguna pretensión, era simplemente un negocio”.

Las primeras ediciones eran dedicadas a realizar una descripción de los grupos que estaban de moda en esa época, nombrando a sus integrantes y entregando una pequeña ficha personal, además de las letras de sus canciones con posturas para guitarra. También tenía un ranking, tests, puzzles, traía posters de regalo y habían concursos.   

De a poco se fueron incorporando entrevistas a los integrantes de estas bandas, tanto nacionales como internacionales, y algunos de ellos tuvieron la oportunidad de escribir columnas, entre los que se encuentran Igor Rodríguez de Aparato Raro, Jorge González de Los Prisioneros y Mario Planet de UPA.

De vez en cuando, se hacían ediciones especiales dedicadas por completo a un solo grupo, las que incluían su historia, entrevistas a sus integrantes, fotos, posters, canciones, etc., entre las que se destacan las de Los Prisioneros, Soda Stereo y The Cure.

Entre sus secciones se encuentran: “Letra Joven”, que eran las cartas de los lectores; “Página Negra”, dedicada a cantantes afroamericanos como Michael Jackson o Prince; y espacios sobre cantantes y grupos de habla inglesa, llamadas “El Sonido Eterno”, “Línea Interior” y “Sobre el Límite”. Los artículos no eran firmados por sus autores.

El tamaño de la revista en su primera edición fue grande, con el mismo formato que la revista VEA, y en papel couché, el que cambió a pequeño (13×20) y papel de diario de menor calidad, con fotografías en blanco y negro, para abaratar costos, aunque algunas ediciones especiales se hicieron en formato grande. Según Ainzúa, la revista “llegó a convertirse en un record de ventas, con un promedio de 60 mil ejemplares semanales”.

El término de la revista se debió a que el movimiento del pop chileno “fue perdiendo fuerza , se vendían menos discos, los recitales convocaban a menos gente, los grupos empezaron a tener problemas internos y se comenzaron a disolver. Además, en Chile no había una tradición de rock, como en Argentina, que tienen una actividad constante, y lo otro es que muchos de los grupos que participaban en el movimiento eran derechamente malos, porque la mayoría, técnicamente no eran gente que tuviera mucha formación musical, ni eran muy excelsos como ejecutantes. Y tenían pocas ideas que proponer, los que se salvaban más eran los que tenían un sentido más propio y tenían cosas importantes que decir, como Los Prisioneros, que trascendieron porque tenían un mensaje que está más allá de las circunstancias”, explica Sepúlveda. 

Editor a cargo:

Sergio Ainzúa Alucema, periodista de la Universidad Católica de Chile, quien ha sido editor de revistas de espectáculos, como Somos TV, y ha integrado y creado negocios editoriales que brindaban servicios de comunicaciones a empresas.

Equipo periodístico:

El equipo estaba conformado, al principio, sólo por Eduardo Sepúlveda Zelaya, periodista de la Universidad de Chile, egresado en diciembre de 1985. Empezó a trabajar en Revista VEA el 2 de enero de 1986, cuando tenía 23 años, siendo elegido por el director de la revista para realizar por entero el primer número de Super Rock. Luego del término de la revista, no continuó su carrera en espectáculos, debido al surgimiento del periodismo de farándula en los medios, por lo que derivó al periodismo deportivo, en el que lleva casi 20 años. Trabajó en el diario La Nación y en la actualidad se desempeña como subeditor de Deportes del diario La Tercera.

Durante 1986 se incorporaron Patricio Ovando Sepúlveda, periodista de la Universidad Católica, quien se ha desempeñado como editor de Espectáculos del diario El Mercurio, director de prensa y programación de Radio Cooperativa y actualmente es el editor general de Prensa de TVN; y Ricardo Romero Jiménez, periodista de la Universidad de Chile, quien también participó en pequeñas revistas, como Rock Top, y otras de larga vida, como TV Grama, de la cual es actualmente subdirector.

En 1987 se integraron: Ignacio Iñíguez Aravena, quien trabajó en la Secretaría de Comunicación y Cultura durante los Gobiernos de la Concertación; Ximena Pérez Villamil, Juan Carlos González, Juan Carlos Cordero y Freddy Stock, reconocido periodista, autor de la biografía de Los Prisioneros y actual editor periodístico de programas estelares de TVN.

Eduardo Sepúlveda asegura que “la revista era un eterno pasadizo, porque las condiciones de trabajo eran muy malas, eran pésimas, mal pagado y con malas condiciones técnicas para trabajar, íbamos a reportear en micro”.

 

December 7, 2009. Uncategorized.

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